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CASA M

Un paisaje rodeado de fuertes pendientes rocosas, una parcela elevada y estrecha con una visión lejana del mar, y una agradable brisa, constituyen el buscado y afortunado punto de partida para esta historia.
Tres elementos configuran el proyecto. Una estructura portante en forma de puente constituye la estructura bajo la que se encuentra el espacio habitado. Esta geometría permite sentir el mar protegiéndose de las miradas ajenas, buscando la sensación de vivir sin vecinos. Ayuda a controlar el sol del sur durante el verano y lo deja pasar en invierno. La cubierta a cota de la carretera permite que la casa quede oculta de las miradas de los eventuales transeúntes.

Un único mueble exento alberga la estructura y distribuye los espacios filtrando la privacidad, abriendo posibilidades en la forma de circular y de usar el espacio. La sala principal, bajo la sombra en voladizo, se dispone en continuidad con el paisaje  exterior.
El interior del mueble incluye las piezas húmedas y acota la escala de las zonas de noche que recaen a la porción más tranquila y volcada al mar.

Estos dos elementos, cubierta y mueble, se depositan sobre la base colgante sobre la que descansa las estancias comunes y el resto de usos de la casa, dando lugar al tercer elemento. Estos espacios levitan sobre el desnivel natural que existe en la parcela.